El país tiene una tasa de mortalidad hospitalaria por IAM tres veces más alta que el promedio de los países de la Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) (28.1 vs.7.5 muertes por cada 100 egresos) en pacientes de 45 años de edad y más.
Uno de cada dos pacientes con infarto agudo del miocardio no recibe ningún tipo de terapia de reperfusión, y uno de cada cuatro fallece.
La gravedad del problema motivó a la Secretaría de Salud a afrontar de manera directa el reto, mediante el diseño de un Programa de alcance nacional
para desacelerar la tendencia ascendente de la mortalidad por este padecimiento y reducir la carga de enfermedad, a través de acciones encaminadas a brindar
acceso efectivo a los servicios de salud, incluidas mejoras en el proceso de atención primaria a la salud, haciéndolo más resolutivo y con un enlace adecuado
hacia el segundo nivel de atención, sin olvidar proporcionar a la población la información necesaria para buscar atención en el momento oportuno.